Una de las cosas que más me llama la atención de un soundtrack es qué tanto impacta a la película misma sin tener que ser él protagonista de la misma historia. Por ejemplo si una película está dedicada a una sinfonía en específico de Tchaikovsky. como es El concierto, me gusta observar las sinfonías adyacentes. Me refiero a las que rodean a la sinfonía misma, las que le brindan el ambiente, la atmosfera de tensión y juego necesario para el desarrollo del drama.
Hay soundtracks que sin la necesidad de ser protagonistas de la historia logran sintetizar el aroma melancólico del personaje principal o del drama transcurrido. Muchas veces sin haber sido expresamente manufacturados para ello, sino que más bien se adaptan a la vida del personaje que el director ha trazado.
Es el caso de Salomon Sorovich un delincuente falsificador en la Alemania nazi y el tango argentino de Gardel interpretado por la armónica de Hugo Díaz. El Soundtrack lo dividiría en tres: Las canciones atmosféricas, las canciones de época y Hugo Díaz, puestas allí, diría yo, para reflejar el pensamiento de Sorovich ante las tensiones del campo de concentración donde es recluido. Una muy bien lograda recopilación y una muy recomendada película.

No hay comentarios:
Publicar un comentario